Si tienes una pena… canta. Si te sientes feliz… canta.

Si tienes una pena… canta. Si te sientes feliz… canta.

Solían decir las abuelas: «quien canta su mal espanta». Y realmente cantar es una actividad muy placentera a la que todos tendemos para expresar nuestros estados de ánimo. Además del placer, está demostrado que cantar tiene una serie de beneficios físicos y emocionales porque: 

  • Al cantar o escuchar nuestra canción favorita cantada por otra persona nuestro cuerpo segrega endorfinas que son las hormonas del bienestar. En grandes cantidades estas hormonas pueden llevar a la euforia. Según parece el escuchar cantar algo que nos gusta hace que el cerebro ensaye imitar lo que escucha por lo que igual segrega endorfinas.
  • Mejora la postura corporal. Cantar encorvado es incómodo, por eso la mayoría de personas se yerguen cuando cantan. La repetición de este ejercicio puede corregir malos hábitos posturales.
  • Libera tensiones. Cantar supone un pequeño esfuerzo físico y un cambio en la respiración. En general se expulsa más aire al espirar, como suele hacerse en algunos ejercicios de meditación o Pilates. Junto con las endorfinas y el esfuerzo, los tres factores hacen que nos sintamos algo cansados pero satisfechos luego de cantar durante un rato.
  • Limpia las vías respiratorias. El cambio de volumen y presión en el aire que respiramos hace que eliminemos bacterias alojadas en el tracto respiratorio.
  • Tonifica la musculatura. Cuando cantamos estamos haciendo unos pequeños abdominales además de ensanchar el tórax. No quiere decir que vamos a adelgazar por cantar, pero sí notaremos mayor tonicidad muscular.
  • Ayuda a romper el aislamiento. Cantar en grupo es una excelente terapia. Nos hace sentir partícipes de una comunidad. Cuando cantamos nos implicamos mucho y el hacerlo junto a otras personas nos hace sentir en sintonía con ellas.

Hay muchas más ventajas en el canto, no en vano ha sido una de las actividades sociales más antiguas de la humanidad.

Se les canta a los bebés porque interactúan de manera natural con la sonoridad y el ritmo.

Se ha utilizado el canto como recurso onomatopéyico que permite acelerar la memorización.

Se canta como plegaria. 

Se canta para animar a nuestro equipo favorito…

¿Tú no cantas?

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