Taekwondo

El Taekwondo es un arte marcial de relativa reciente creación – 1955 – desarrollado en Corea. Es conocido también como el Karate coreano o Karate volador por el predominio de las técnicas de patadas. Técnicamente está basado en el antiguo taekkyon coreano que aun se practica y data del año 50D.C. A las técnicas de este arte, su creador, el general Choi Hong Hi agregó los mejores movimientos del Karate japonés y su propia experiencia como practicante de ambas disciplinas.

La palabra Taekwondo que define a este arte marcial de defensa y ataque está formada por tres expresiones coreanas:

Tae: técnicas de patadas.

Kwon: técnicas de los brazos. Incluyen manos, puños, codos y hombros.

Do: Camino.

Podría definirse entonces como el arte marcial que combina el combate con pies y manos, aunque también se utilicen otras partes del cuerpo como codos o rodillas. Sin embargo, la frase que parece sintetizar mejor tanto la técnica como la filosofía es «el camino de pies y manos». En efecto, el Taekwondo no solo omite el uso de cualquier tipo de arma sea tradicional o moderna, sino que implica un camino de sabiduría.  En su recorrido se aprenden valores como el respeto, la constancia, el compañerismo y se fortalece la voluntad y la seguridad personal.  

La filosofía del Taekwondo puede sintetizarse en: 

  • Cortesía. 
  • Integridad. 
  • Perseverancia. 
  • Autocontrol. 
  • Espíritu indomable.

Además, el Taekwondo infantil enseña los valores del amor fraternal.

El Taekwondo ayuda a los estudiantes a construir un carácter noble, a tener el objetivo de vivir en una sociedad armoniosa en la cual el ser humano sea receptor y hacedor de ese equilibrio. El orden y la disciplina que se aplican dentro del dojang también modifican los hábitos fuera de él. 

Quizás una de las virtudes más importantes que se obtienen de la sana práctica del Taekwondo es la integridad moral. Saber discernir entre lo que está mal y lo que está bien y, reconocer y redimirse cuando se ha obrado mal.

La paciencia y la perseverancia que son necesarias para alcanzar un grado superior en el Taekwondo se traducen en tranquilidad y seguridad en la vida diaria. Una persona tranquila y segura de sí misma es capaz de conseguir lo que se proponga.

La pérdida de control en un combate o práctica puede acarrear graves consecuencias tanto para el que lo pierde como para su contrincante. Por ello en Taekwondo se hace hincapié en que: «No se es más fuerte por vencer a los demás. La mayor fortaleza se logra venciéndose a sí mismo».

Y, por último, en Taekwondo se enseña a no someter a los demás ni a permitir ser sometido. Sobreponerse al miedo, defender una causa justa y a no evitar una confrontación cuando sea estrictamente necesaria.

El Taekwondo no es solo un arte marcial que enseña a defenderse o una disciplina que mejora la salud física y el equilibrio mental.

El Taekwondo es el camino que las manos y los pies de tus hijos deben seguir…

En el Racó de la Cristina tus hijos podrán practicar Taekwondo de la mano de profesores especialistas no solo en el arte marcial, sino también en su DO – camino.  

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